A pocos días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, los problemas organizativos siguen acumulándose. Tras varias decisiones polémicas en ciudades de Estados Unidos, ahora es México quien complica el panorama para la FIFA con un fallo judicial que obliga al organismo a desembolsar una suma millonaria.
El origen del conflicto: los palcos del Estadio Azteca
La situación comenzó cuando se confirmó que el Estadio Azteca, uno de los recintos más emblemáticos del mundo, sería sede del Mundial 2026. Para ello, el estadio debía someterse a una profunda remodelación. Sin embargo, surgió un obstáculo mayor: los palcos del Azteca tienen propietarios privados, quienes cuentan con contratos vigentes y no estaban dispuestos a ceder sus espacios durante el torneo.
Estos contratos, firmados hace décadas, tienen una vigencia de 99 años, lo que otorga a los dueños derechos plenos sobre el uso de los palcos, incluso durante eventos extraordinarios como una Copa del Mundo.
La FIFA intentó usar los palcos sin autorización
A pesar de conocer la existencia de estos contratos, tanto la organización local del Mundial como la propia FIFA intentaron utilizar los palcos sin negociar con los propietarios, lo que desencadenó una disputa legal inmediata.
Dado que se trata de un conflicto de derecho privado, el caso fue llevado ante tribunales civiles en México, y no ante instancias deportivas.
El fallo del tribunal: compensación millonaria
La resolución fue contundente:
“Se habilita el control exclusivo del Mundial durante el estadio, pero con una compensación de 62 millones de dólares a los titulares afectados.”
En otras palabras, la FIFA podrá operar el Estadio Azteca durante el Mundial, pero deberá pagar 62 millones de dólares a los dueños de los palcos por el uso temporal de sus espacios.
Un nuevo dolor de cabeza para la organización del Mundial 2026
Este fallo se suma a una serie de complicaciones que han marcado la preparación del torneo, incluyendo retrasos en obras, decisiones unilaterales de ciudades estadounidenses y tensiones con federaciones locales.
El caso del Estadio Azteca evidencia que, incluso en la recta final, la organización del Mundial 2026 continúa enfrentando desafíos legales, logísticos y financieros.





